¡Bájame si puedes! Un buen día para alterar el orden…

Aquella mañana me había despertado con la intención de pasear en bicicleta así que  me recogí el cabello en un chongo para que no me picara los ojos con el aire, puse en reproducción mi playlist favorita y luego me miré al espejo, me faltaba lo más importante: una sonrisa en el rostro. Tome la bicicleta y sin avisar comencé a pedalear hasta llegar a la avenida principal con la idea de ir sin rumbo fijo “Donde me canse me detengo” pensé. Mientras cantaba y pedaleaba podía sentir el aire en mi rostro, el sol adentrándose en mis huesos, estuve a poco de caerme por esquivar a un pequeño que se le había escapado a su mamá pero me detuve a tiempo, atravesé un parque donde había mucha gente haciendo ejercicio, niños jugando, parejas enamorándose un poco más.

Que bonito seria enamorarme -sonreí al pensar en eso- pero ya tengo demasiados problemas conmigo misma como para complicarme la vida con alguien más- Así espante la idea del amor que rondaba mi cabeza por esos días y continué pedaleando un poco más.

Fue hasta después de unas diez calles que comencé a sentir el cansancio en mis piernas que a gritos me pedían que ya me detuviera, había perdido la condición física tras varios meses de no tomar la bicicleta, me detuve hasta que llegue al parque siguiente, el lugar perfecto, deje la bicicleta junto a un gran arbol y me acerque a una fuente que estaba en el centro. Hacia demasiado calor y lo único que quería era agua, no lo pensé dos veces y me quite los tenis, me metí a la fuente y me deje llevar, fluyendo junto con el agua.

-¡Señorita, por favor bájese de ahí! No se puede entrar a la fuente –Me dijo un policía que hacia su cuarta ronda del día en el parque.

Ignoré que me estaban exigiendo que me bajara, yo tenía calor y si quería que me saliera de ahí iba a tener que subirse a bajarme.

-¡Pues bájeme! ¿que no ve que hace mucho calor hoy? –Le dije con tono altanero y retador.

-No me provoque señorita, sea usted obediente y bájese si no quiere que la detengamos, no va a estar ahí todo el día y ya tengo suficiente trabajo con los niños, ¡compórtese como un adulto, por favor!. –Me señalaba con el dedo acusador a la vez que me gritaba.

-¡Vaya, que aburrido! Pues usted tiene trabajo y yo calor, no estaré aquí todo el día, siga con lo suyo que yo me bajo en un momento -Le dije mientras pateaba el agua.

Ya la gente comenzaba a amontonarse a nuestro alrededor observando la escena que protagonizábamos el policía y yo. Comentaban lo que estaba pasando, algunos pedían que me dejaran y otros que me bajaran inmediatamente porque estaba dando un mal ejemplo a todos los niños que ahí se encontraban y se reían de mi, otros se enojaban y me señalaban igual que el policía.

-Señorita, voy a contar hasta tres para que se baje y si no, voy a tener que bajarla y llevarla a la delegación.

-Puede usted hacer lo que guste.

-Uno… -Comenzó a contar y yo seguía parada con las manos en la cintura esperando a que subiera por mí- dos… señorita bájese, recuerde que es un espacio publico, no quiero detenerla por alterar el orden.

-No quiero, además no estoy alterando el orden, es usted quien comenzó el es escándalo, nadie me había dicho nada hasta que usted empezó a gritar.

-Dos y me dio… le estoy dando tiempo para no tener que llevármela.

-Le estoy dando tiempo para que suba y se refresque, se le ve muy estresado hoy -Le sonreí pero no me moví.

En ese momento alguien llego por atrás, me cargo y me bajo de la fuente sin que yo me diera cuenta. Escuche que el policía gritaba algo pero no alcance a escuchar porque yo estaba más ocupada pataleando y golpeando por la espalda al tipo que me llevaba cargando.

-¡Bájame ya! ¿Qué rayos te pasa?

-Me pasa que una señorita como tú no puede ir a parar a la delegación por el simple hecho de estar un poco loca y por querer quitarse el calor, además eres demasiado bonita como para ir a un lugar tan feo–Me puso sobre una banca y sonrió.

-No esperes que te de las gracias, no lo haré, estaba intentando darle una lección al policía que todos los días va detrás de los niños diciéndoles que hacer y que no hacer, se le olvida que son pequeños y que lo suyo es divertirse sin tener a un gruñón detrás de ellos.

Me quede viendo su rostro, era de piel clara y con ojos cafés, pelo castaño, por la ropa deportiva supongo que era uno de los que estaban haciendo ejercicio y se detuvo cuando me vio en la fuente armando un alboroto. Tenía una sonrisa perfecta y se reía mirándome enojada.

-No espero que me des las gracias por librarte de la cárcel, pero no podía dejarte ahí.

-Qué bueno porque no lo haré –Me di la vuelta para irme y me detuvo del brazo.

-Soy Diego, cuídate mucho y por favor no te metas en más líos porque no estaré siempre para salvarte.

-Ja Ja Ja, pues no espero que me salves, puedo cuidarme sola Diego, adiós.

-¿No me dirás tu nombre?

-Soy Luz y no acostumbro a meterme en líos, pero el día amaneció bonito para hacer algo diferente.

-Vaya, yo no despierto todos los días con la intención de alterar el orden buscando ir a la delegación, Luz, deberías sonreír más a menudo, así los días son mas bonitos y divertidos, como hoy.

Movie: A walk to remember...

Movie: A walk to remember…

En ese momento desperté, me lastimaba la luz blanca que estaba sobre mí, voltee y vi a mi mamá dormida en el sofá, se veía algo demacrada por el cansancio después de varios meses de ir y venir.

-Solo ha sido un sueño –Pensé y suspiré, sentí que la tristeza me oprimía el pecho, seguía en el mismo lugar gris, feo y estaba lloviendo.

 

Diego me había hecho sonreír por un momento, en otro mundo, uno donde yo era libre de hacer lo que quisiera, pero había sido solo un sueño, en el verdadero, en el que yo estaba era una pesadilla y el cáncer no se había ido aun, apenas estaba comenzando…

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