Cancún: El centro de la realidad

A veces me pierdo en esta ciudad, entre tanta gente me resulta increíble ver la manera en que todos corren de un lado a otro para llegar puntuales o no llegar tan tarde. En muchas ocasiones me he detenido un momento y solo siento a todos correr a mí alrededor, es una sensación como si apresuraran el tiempo. ¿Por qué la gente no se detiene para vivir? El trabajo, la escuela, lugares a donde llegar en un tiempo determinado, siempre han sido las causas del estrés de las personas y por supuesto de que estas no vivan.

En esta ciudad tan grande hay lugares como el famoso “Crucero” en el centro, ahí está concentrada la ilusión, la realidad y hasta la pobreza, son decenas de personas esperando una oportunidad para trabajar, para ganar dinero y llevar de comer a casa o muchos para poderse emborrachar. La mayoría cuando escuchan “Cancún” piensan en playas, hoteles, lujos, la gente cree que vivir aquí es solo para personas de dinero, ojala fuera así, entonces no existirían las colonias llenas de baches, las aéreas verdes que parecen más bien selva, me río cuando la gente se sorprende al saber que vivo en Cancún y piensan automáticamente que mi casa está a la orilla de la playa, es una mentira, eso solo la gente con mucho dinero. Los cancunenses vivimos muy lejos de la playa, nosotros vivimos en colonias, donde tenemos que correr para llegar puntuales a todos lados, donde tenemos que estudiar y trabajar para poder lograr algo, el esfuerzo que hacemos todos los días para mejorar nuestra calidad de vida es poco, siempre es necesario hacer más. Todos llegan con algo parecido al “sueño americano” pero que aquí viene siendo el “Sueño Caribeño”, se topan con la sorpresa de que estamos igual que en su tierra, si no tienes estudios es difícil conseguir un empleo decente. DSCF8905DSCF8921

No me dejarán mentir, saben que así es, cuantas veces no hemos pasado todos por el Crucero y vemos a todos los que llegaron con la intención de ganar un poco de dinero para su familia, ¿donde terminan? De albañiles (lo cual es un trabajo agotador y humilde pero que no está bien pagado), explotados de alguna manera, robando, vendiendo droga, etc. Y no es solo el Crucero, es toda esta parte la ciudad en donde no es sorpresa encontrarnos con niños trabajando cuando su lugar debería ser en un salón de clases, pero ahí están, vendiendo chicles por las calles, bolsas y pulseras por las playas o boleando zapatos. Es triste que la ciudad sea olvidada para explotar la naturaleza perfecta del lugar, que nosotros nos olvidemos de que a veces hay que detenernos a mirar la realidad, debemos dejar de correr por un momento, no todo es trabajo y estrés, a veces es bueno hacer algo por los demás, a veces debemos detenernos a sonreír un poco más en lugar de quejarnos, pues creo que una sonrisa es un silencio alentador capaz de cambiarle el día a alguien a quien no le ha ido del todo bien. Me detengo y comienzan todos a chocar conmigo, me dicen que camine, me hacen caras y me insultan por que los he detenido por el simple hecho de no caminar, me dan la vuelta y siguen corriendo, como si la vida se les fuera a terminar si se detienen un momento.

Cancun, 45 aniversario

Las veces que me he detenido en el centro me he encontrado con cosas que ignoro normalmente, el verdadero Cancún, no está mal, ni tampoco bien, simplemente la ciudad está abandonada. También nosotros los cancunenses merecemos disfrutar la belleza de vivir en el paraíso, el que construimos todos los días. Servimos al turismo pero ¿quien nos sirve a nosotros?

Bloggera y Editora de Contenido en MéxicoDestinos.com. Jarocha de corazón y Cancunense orgullosa. Fotógrafa a ratos, siempre escribiendo algo. Viviendo en el paraíso. Fan de la pizza el café, los libros y por supuesto ¡los viajes!

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