Durmiendo con la luna

Y la niña dormía, cuando una luz la despertó,
la luna a través de la ventana la abrazaba
para darle calor, para darle energía;
la luna sabia que tan desgastante era regalar alegría,
ella misma lo hacia cada noche desde arriba.

Por eso cuidaba a la niña,
era como ella; había algo en su sonrisa
que iluminaba por donde pasaba
y no era una lampara de la ciudad;
era una persona, con tantas emociones
como con defectos.

La luna la envidiaba,
hubiera querido sentir como ella
vivia cada día de su vida.
Por eso protegía a la niña,
rodeándola con sus brazos de luz,
arrullandola con el sonido de la noche.

La niña encantada, cerraba sus ojos
y se dormía con una gran sonrisa,
no sin antes prometerla a la luna
que volvería para contarle lo que veía en el día.

-Eli Montero

luna y niña

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Comentarios

1 Comment

  1. Pamela Barcia

    Hermosa me encanta lo que escribes siempre besos y sigue asi.

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